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"Licopeno", el gran aporte de tomates, pomelos y sandías

22/10/12 

El autor principal del estudio, Jouni Karpi, del Departamento de Medicina de la Universidad de Finlandia, dijo que la meta principal de la investigación era determinar si otras sustancias tales como la vitamina A, y un tipo de vitamina E, tenían un impacto sobre las tasas de infartos.

Los científicos no encontraron una vinculación entre los niveles de vitaminas A ó E y los infartos, pero sí observaron que los hombres con los niveles más altos de licopeno en sus cuerpos tenían 55 % menos probabilidades de sufrir un infarto que los hombres con los niveles más bajos.

Se encontró una disminución del 59 % en las probabilidades de sufrir el tipo de infarto llamado isquémico, la forma más común de infarto causada por un coágulo sanguíneo.

En términos generales, entre los 1.031 hombres del estudio hubo 67 infartos de los cuales 50 fueron isquémicos. Hubo 25 infartos entre los 285 hombres que tenían los niveles más bajos de licopeno y hubo 11 infartos entre los individuos con los niveles más altos del antioxidante.

Este antioxidante llamado licopeno pertenece al grupo de los carotenoides, que da a ciertas frutas y verduras su característico color rojo.

Según destacaron los investigadores, “este estudio se suma a los indicios que sugieren que una dieta rica en frutas y verduras está asociada a un menor riesgo de accidentes vasculares”.

EL ESTUDIO

Para realizar la investigación, los científicos examinaron durante un promedio de doce años a un grupo de 1.031 varones de edades comprendidas entre los 46 y los 65 años. Durante ese tiempo, un total de 67 personas sufrieron algún tipo de problema vascular, de los que 50 fueron isquemias cerebrales.

Después de analizar muestras de sangre, descubrieron que los varones con una mayor concentración de licopeno tenían un 55 % menos de probabilidades de sufrir un episodio vascular, mientras que el riesgo de padecer una isquemia cerebral se reducía un 59 %.

Estudios posteriores detectaron que las concentraciones de licopeno son más bajas en los tomates crudos que en los productos de tomate como la pasta, el puré y las salsas, ya que mientras que un tomate crudo tiene unos 3.165 microgramos de licopeno, una taza de salsa de tomate contiene más de 31.000 microgramos.